viernes, 16 de junio de 2017

COLUMNA

El fue mi padre
César González Guerrero
Dedicado a todos los Padres del Mundo, de México, Guerrero, Costa Chica y Copala. Muchas Felicidades en este día del Padre.
Gracias mi estimado paisano y amigo Jesús Céspedes Torres por las palabras de aliento que en su momento escribiste, en ocasión del fallecimiento de mi inolvidable Padre el 6 de septiembre del 2013. Todos mis hermanos y hermanas, Javier, Delta, Yolanda, Octavio, Amada, Nerida y su servidor, recibimos un sinfín de muestras de cariño y aprecio de parte de la sociedad copalteca, guerrerense, del país y del extranjero. Hoy, mi estimado Jesús, espero contar con tu anuencia para recordarlo en tu palabra y en su memoria. Mi familia valora tu escrito que a continuación se transcribe textualmente. Es un detalle inolvidable porque está escrito, y con tu permiso, deseo hacer público porque es un grato recuerdo
y porque de esa manera deseo hacerlo eterno, en ocasión de celebrar el Día del Padre. Gracias estimado Jesús, para nosotros Chucho Céspedes.
El texto íntegro dice lo siguiente:
“SE FUE UNA LEYENDA DE COPALA, UN ESTRATEGA, SE NOS FUE UN LIDER”.
A la familia González Guerrero. Y en especial a mi querido amigo Javier González y a mi primo Octavio González.
Con la satisfacción de precisar y agigantar el concepto de la amistad y que el reconocimiento es la memoria del corazón, escribo estas modestas líneas, como un reconocimiento póstumo a una leyenda de Copala, a un estratega, a un líder.
Don Santa Cruz González Cortés, que el pasado 6 de septiembre del año en curso perdiera la vida víctima de una terrible enfermedad que desafortunadamente ni la ciencia  ni en los mejores hospitales  del mundo  la han podido curar, al parecer, cáncer de páncreas, a pesar de todas las atenciones e intentos habidos y por haber que sus hijos le brindaron sin escatimar nada por curarlo todo fue inútil, finalmente se cumplió la voluntad del señor; recuerdo que en una ocasión en el año 1999 viajamos Javier González y yo de Copala a Las Cruces  de ahí él se fue a Chilpancingo yo me quede en Acapulco, al principio del viaje hablamos de política pero al ver que no llegábamos a ningún acuerdo sobre el proceso político electoral  que se desarrollaba en ese momento en Copala, sin sentir agarramos otra platica, de repente ya íbamos platicando de otras cosas, como en esos momentos  en que un político  entra en confianza o se encuentra con alguien de confianza y trata de mostrar la otra imagen de su personalidad, Javier, en una actitud de sensibilidad y con cierta nostalgia me empezó a platicar un poco de su familia, entre otras cosas que por los años cuarentas su papá llego a Copala muy jovencito por cierto, buscando a su papá don Gaudencio González (QEPD); por el respaldo que recibió aquel jovencito se fue adaptando, se fue quedando y finalmente decidió quedarse a vivir en Copala con su papá.
Si bien es cierto que Don Santa Cruz  no nació en Copala pero Copala lo admitió como un hijo; por su carácter, por su forma de ser, de pensar y de actuar, por su capacidad de enfrentar todas las adversidades que se le presentaron en su juventud, pero sobre todo, porque supo valorar  el concepto de amigo poco a poco se fue ganando el cariño y la confianza de muchos copaltecos, construyendo y adquiriendo verdaderos  e incondicionales amigos, solo por mencionar algunos, Inés Lorenzo, Pompeyo Clemente, Rodimiro González, Isidor Céspedes, etcétera. Por sus cualidades de conductor se convirtió en el líder de sus amigos o mejor dicho de su grupo. Tiempo después contrajo matrimonio con Doña Cohinta Guerrero Aparicio y procrearon cuatro hijos. Luis Javier, Cesar, Delta y Yolanda y como dice el propio Chamoyada, mi jefe fue medio rebusquisto, también nacieron los hermanos González Gracia, Oscar, Dalia y Octavio, mejor conocido como Chamoyada, a quienes como un extraordinario padre de familia Don Santa Cruz, supo inculcar a sus hijos el camino y la cultura del trabajo y del esfuerzo; como pocos padres en Copala tubo la gran satisfacción que todos sus hijos lograran una carrera y ahora producto precisamente de esas enseñanzas y su ejemplo están convertidos en destacados profesionistas, mi primo Octavio ganándose la vida con dignidad y honradez aunque sea a vendiendo Chamoyadas logro sus sueños de ser profesor.
Me contaron que en el año 1950 el mismo día en que Santa Cruz se casa con Doña Cohinta, también se casaron los señores Clementino Céspedes con la señora Guadalupe Torres y el señor Ismael Peláez con Doña Leo Ramírez hermana de Doña Gila Ramírez, no sé si era su nombre correcto pero yo la conocí por doña Leo, que Don Juvencio (debe ser Gaudencio) González  papa de Santa Cruz se puso listo y de inmediato contrato la única orquesta que había en ese tiempo en Copala la de Don Juvencio González, abuelo del Dr. Ulises González, para que tocara  en la boda de su hijo, Ismael tenía su propio tocadiscos.  Federico Céspedes papá de Clementino se tuvo que trasladar a Huehuetan  a contratar  la música  de viento, al no encontrar contrato a los señores Pedro García con su violín, Silverio Damián y Pelón García con sus guitarras, de este último se me escapa su nombre pero así lo apodaban, pelón García.
Por sus cualidades visionarias y talento político Don Santa Cruz, no tan solo conquisto amigos  sino también supo ganarse la confianza  en su momento  de la mayoría de los copaltecos, logrando desempeñar  la representación más alta que un ciudadano puede ocupar en su municipio, la presidencia municipal en los últimos años de la década de los setentas, dicen que a las cinco de la mañana lo veían recorriendo la calles  y a veces a esas horas de la madrugada lo veían en las comunidades, decía la gente este Santa  y otros decían  este presidente no duerme, sabía que ser presidente municipal representaba para él un gran compromiso con su pueblo, demostró ser un hombre con una gran capacidad de trabajo y un alto sentido de responsabilidad.
En su quehacer político logro integrar un equipo muy compacto, los Cucheños, como un verdadero guerrero en este grupo Don Santa Cruz saboreo las victorias y la derrotas, siempre supo sortear las embestidas de sus adversarios  y en sus derrotas  jamás se negó a morir políticamente, de inmediato ponía en práctica  las destrezas  de un estratega, las cualidades de auténtico líder, para convertir las derrotas en victorias, por eso insisto en que Santa Cruz González siempre se negó a morir políticamente; a pesar de su avanzada edad, se fue de este mundo siendo un hombre políticamente activo, nos encontramos en la velación de su cuerpo, ahí me comento Luciano Damián, fíjate que apenas hace poco tiempo estuve platicando con él, hablamos de los aspirantes a la presidencia municipal y yo (Luciano) le hablé de Nazario Damián y él me dijo  dile a Chayo que quiero hablar con él, pero de repente ya no lo vi creo que se lo llevaron sus hijos a Chilpancingo. Don Santa Cruz es de los hombres que nunca mueren, él vivió para morir pero murió para vivir, dejando un gran legado principalmente para su familia, sus hijos han asimilado muy bien ese legado, prueba de ello es que poco antes de sacar  el cuerpo de don Santa de su casa para trasladarlo al panteón toda su familia directa con una gran convicción portaron una playera blanca  con una fotografía de don Santa del lado izquierdo con la leyenda que dice “orgullosamente Cucheño”, como escuchándole  y obedeciendo con el corazón el último mensaje de su papá, o como diciendo con mucho y merecido orgullo, Santa Cruz González, vive, perdón por la expresión, el que no cargue con su cruz no es mi discípulo.
Descanse en paz don Santa Cruz, porque ya podrá decir  al llegar ante el señor “MISION CUMPLIDA”.

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